“Pero con toda mi experiencia, nunca me he encontrado en un accidente […] de ningún tipo que sea de mención. En todos mis años en el mar, solo he visto un barco en situación difícil. Nunca vi ningún naufragio, nunca he naufragado ni jamás me he encontrado en una situación que amenazara con acabar en algún tipo de desastre.”

 

E.J. Smith, 1907, capitán del RMS Titanic
“El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable”
Nassim Nicholas Taleb

Humildad, bonita palabra, pero, sobre todo, obligatoria y necesaria en nuestra realidad (volveremos a esta idea). Lo que sí parece irrefutable es que la realidad es más compleja y mucho más aleatoria de lo que a nuestra mente le gusta admitir.

Tenemos la necesidad mental de controlar todo o al menos, tener la ilusión del control, así como de entender y manejar todas las variables que pueden afectar a nuestro negocio, nuestra vida, nuestro futuro.

Tendemos a despreciar el papel del azar en nuestras vidas (no me lo inventé yo, lo analizó profundamente Daniel Kahneman) y por lo tanto, cuando nos enfrentamos a “cisnes negros” (o eventos inesperados), no solemos manejar esas variaciones de la forma más adecuada. Como señala Taleb:

“¿Cómo sabemos que lo que hemos observado en unos objetos y sucesos dados basta para permitirnos entender sus restantes propiedades?” (Taleb, 2014)

 

Manejando pérdidas en empresas

 

Me encanta el ejemplo que pone Taleb del pavo en Estados Unidos: Al pavo se le da de comer todos los días, y cada vez que esto sucede (¡desde el punto de vista del pavo!) confirma su creencia de que los generosos seres humanos lo alimentarán; pero el miércoles antes de Acción de Gracias, sucederá algo inesperado que conllevará a una revisión de su creencia.

Riesgos financieros de una empresa

¿Cómo podemos entender las propiedades de lo desconocido (infinito) basándonos en lo conocido (finito)? (Taleb, 2014)

Riesgos financieros de una empresa

En este marco teórico: podemos entonces anticiparnos a, por ejemplo: ¿una disminución de las ventas? ¿unas acciones que caen? ¿una disminución de los visitantes de nuestra web? ¡Realmente somos terribles pronosticando el futuro!

¿Cómo podemos anticiparnos a un evento que desconocemos? ¿Cómo podemos anticiparnos a los riesgos financieros de una empresa? Para nuestra mente será más difícil manejar estas situaciones, pero si nos topamos con “cisnes negros” ¿Debemos empezar a buscar causalidades? ¿Y no caemos así en otra “trampa” de nuestra mente?

En el caso de las acciones, me llamó la atención leer el curioso caso citado por Taleb de la compañía de inversiones financieras, Long-Term Capital Management (LTCM) quienes en 1998 se fueron a la bancarrota, convirtiéndose en una de las mayores pérdidas bursátiles de la historia.

Pueden leer la historia de esta empresa y su caída de los mercados en el siguiente enlace: Foro Expansión LTCM y crisis Long-Term Capital. Lo curioso de este caso no es en sí la caída y bancarrota de una empresa multimillonaria de la noche a la mañana, sin ningún tipo de advertencia, lo impactante es que evidentemente, empleaban métodos de medición de riesgos (avalados por dos premios Nobel de economía), lo que resalta la fragilidad de ciertas posiciones que desde “afuera” se nos presentan como libres de riesgos e incertidumbres, o por lo menos con unos riesgos “controlados”.

En nuestro caso preferido, el análisis de una página web o entender la disminución de las ventas de una tienda online, debemos usar toda nuestra imaginación y, sobre todo, humildad, para tratar de revelar las posibles causas y hallar soluciones que nos permitan solventarlas o al menos, paliarlas.

A fin de cuentas, no es el evento en sí nuestro principal problema, sino sus derivaciones, una bajada de las visitas o una disminución de las ventas puede tener diversas causas, muchas de ellas, ni siquiera tendrán que ver con la misma empresa o sus procesos de gestión.

¿Azar? ¿Introducción de nueva competencia? ¿Modas pasajeras? ¿Cambios en el mercado y sus precios? Al estar en ambientes de emprendedores, me da la impresión, (a veces) que existe un aire de fe ciega en el bienestar, en la dicha, en el mercado.

Está bien tener optimismo, es necesario para emprender muchas de las acciones que se enmarcan en nuestra labor; pero ese optimismo nunca vendría mal “matizado” con serenidad y humildad para enfrentarte a aquellos cisnes negros que pueden llegar a amenazar tu futuro, y que son simplemente impredecibles (digan lo que digan los futurólogos y videntes).

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