El efecto halo es un concepto muy utilizado en la psicología, permite entender los sesgos comunes en la manera de ver las personas y las situaciones. Podríamos considerarlo como el efecto de las primeras impresiones. Más adelante retomaré este concepto y hablaremos de su importancia.

En el mundo 2.0, se presenta una coexistencia entre las palabras, imágenes y enlaces adaptada a nuestros intereses y/o preferencias tanto en las redes sociales como en páginas web (Díaz, 2011).

Como sociedad, hemos simplificado y reducido la palabra escrita a un manejo del tiempo adaptado a la época actual; abunda la información y la primera impresión, define el tiempo que le dedicamos a buscar lo que queremos.

Reflexiono en mis propios hábitos de consumo de información, una típica mañana laboral, donde luego de desayunar, me instalo con la tableta a leer mails, periódicos, portales de noticias de interés, en un lapso muy breve de tiempo, digiero esa información mucho antes que el desayuno, comparto lo que me interesa y atrae, en las redes (Twitter, Linkedin, etc.) y comienzo mi jornada.

El consumo de información es masivo, con pocas posibilidades de profundizar en las temáticas que me pueden atraer; pero lo comparto, lo gestiono y me convierto en un usuario más de redes divulgando información de empresas, blogs personales o profesionales, revistas, y muchas otras fuentes de información.

Muchos de esos datos que comparto simplemente expresan contenidos que me interesan, que los hago parte de mi mismo y que reflejan una imagen del yo virtual, detrás del ordenador, móvil o tableta utilizada.

No es estadísticamente correcto, pero podríamos considerar que mi comportamiento con el mundo virtual es extrapolable a millones de seres humanos que hacen algo similar cada día, variando sus intereses, fotos personales, acontecimientos o simplemente colgando la foto de su mascota en el muro de facebook.

En fin, como señala Díaz Gandasegui en un artículo “Las redes sociales virtuales son reales, existen y cumplen una función social” .

Muchos de los lectores forman parte de ellas y las han acoplado a su realidad.

El efecto Halo en la web

El efecto Halo en la web

Cuando vemos una página entonces, o cuando nos topamos con un perfil de Twitter (o cualquier otra red social o incluso profesional, véase Linkedin, por ejemplo)

¿Cómo podemos definir y delimitar el efecto halo?

¿Podemos trasladar ese efecto del significado de las primeras impresiones en una reunión o celebración al efecto de rechazo o aceptación que podemos tener de una persona en las redes sociales o inclusive de una página web?

Creo que sí, y aunque sería muy difícil de medir, definitivamente los mapas de calor de una página web nos puede dar una pista de ello.

Entramos en una página, posiblemente por un buscador y en un breve lapso de tiempo tomamos la decisión de seguir en ella, interactuar con ella o simplemente darle atrás al navegador.

¿El logo o imagen de perfil de lo que veo me atrae? ¿me inspira confianza? ¿será spam o publicidad engañosa? ¿detrás de esta página habrá un supuesto empresario nigeriano dispuesto a regalarme millones? ¿de verdad se pueden ganar 12.000 € mensuales trabajando desde casa?

El mundo 2.0 es igual de complejo que el mundo que nos toca vivir cada día al salir de casa, o posiblemente más, por toda la información a la que nos enfrentamos diariamente.

El efecto Halo será más difícil de delimitar en la web que en el mundo “real” pero su efecto define y condiciona nuestro comportamiento en la web. Por lo tanto, no siempre el contenido es lo único importante, hay que reflexionar como ese efecto visual atrae y/o aleja a nuestros visitantes.

¡Feliz Navidad y próspero año nuevo 2015! nos vemos pronto en futuras reflexiones.

 

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